De qué se trata?

Declaración de un principio desordenado - Tom Maver
  
Éste es un proyecto que fue cambiando. Empezó queriendo ser una antología. Pero, ¿una antología? ¿Preparar un libro, editarlo? ¿Conocíamos tanto el medio, éramos capaces de elegir de ahí a cierta gente y a cierta dejarla afuera? Entonces pensamos que podíamos hacer algo como una antología pero que incluyera a más participantes. A mí en lo personal me gustaba la idea de conocer más poetas jóvenes, sobre todo del interior. Siento que conozco tan poco. Y ponerme la máscara –no de editor- pero de acumulador de material para un proyecto, sólo eso, me pareció que no estaba tan mal. A su vez, a las personas que íbamos conociendo les pedíamos que nos recomendaran a otras. Y ahí nos preguntamos qué pasaría si un o una poeta escribiera una nota sobre la selección de poemas de otro poeta. Y qué pasaría si ni siquiera lo conocía de nombre. Un espacio para decir algo sobre esos poemas, una lectura, un comentario, lo que fuera, un pequeño espacio para otro modo de hacer crítica, con otro compromiso, de escucha. Entonces se nos ocurrió lo de las ilustraciones, otra lectura, otra forma de interpretar lo leído. Genial. Pero le hicimos una sentada a nuestro entusiasmo: ¿Por qué alguien querría tomarse el trabajo de leer los poemas de alguien que tal vez ni siquiera conoce, y hacer una nota, o una ilustración? ¿Y encima para un blog que tampoco existe? Pero debe ser que somos malpensados o cortos de vista. Porque la gente se copó. Y muchísimos nos ayudaron más de la cuenta. Vimos que nos apoyaban y alentaban. A pesar, sobre todo, de que era un proyecto sin demasiada forma. Como un blog.

Entonces: esto es una especie de antología de poetas jóvenes, que además trae dos lecturas, una de otro poeta y otra de alguien que ilustra la selección de poemas. Si toda antología es un recorte, vamos a procurar desafilar nuestras tijeras. No es nuestro afán la totalidad, ni reunir a todos aquí. Partimos de la base, del deleite, de no conocer a muchos, y de intuir que hay muchísima gente por conocer que está haciendo sus cosas por algún lado, con lo poco que hace falta para escribir un poema. Ésa sería una de las direcciones de Malón Malón: procurar una plataforma sencilla para irnos conociendo y ponernos en contacto. Leer, comentar, activar la lectura, la admiración y la sorpresa, lo diferente. Escribir es una tarea solitaria, como leer. Pero ambas tienen como piso el diálogo con los contemporáneos. Es increíble todo lo que se puede aprender de/con ellos, el provecho que tiene la admiración mutua. Y la otra dirección del proyecto: darle cabida a una fuerza centrípeta que sentimos que tienen las producciones colectivas que hacen que los proyectos se ensanchen, muten, cambien de manos, crezcan, se desvíen. De un tiempo a esta parte, aparecieron muchos ciclos de lectura, nuevas editoriales, blogs, antologías, programas de radio, proyectos visuales… Por eso, queremos agradecerles a los que participaron, participan y van a participar, de un modo u otro: gracias por tanta generosidad. 




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A modo de presentación - Patricio Foglia





Estábamos en un café por Barrancas de Belgrano. Nos habíamos juntado, por otro tema, Bonino, Maver y yo. Afuera hacía un calor insoportable. Adentro, funcionaba un típico café protomenemista, carente del menor grado de identidad propia, pero con aire acondicionado. No nos pusimos exigentes, y entramos. No me acuerdo bien cómo venía la charla, pero en un momento Bonino me preguntó por qué le habíamos puesto ese nombre al blog. No sabía qué contestarle.

Le comenté que estuvimos un buen tiempo encontrándonos Maver y yo. Teníamos una idea concreta: revisar qué estaba pasando con la poesía de la gente de nuestra edad. Pensamos en un recorte, tan arbitrario como cualquier otro, de poetas nacidos entre 1975 y 1990. Armamos una lista. Nos pareció que había, en medio del aquelarre, un hilo conductor posible y evidente: la feliz ausencia de un programa. En algún momento, alguno de los dos asoció ese caos con la palabra malón, un montón de indios que irrumpen salvajes, desde la nada. Por eso, en parte, el nombre.

La palabra Malón me hace acordar a un cuadro que está en el Museo de Bellas Artes. Lo conocí de casualidad, en una excursión que hicimos con la escuela. Es un cuadro enorme, casi un mural. Pueden verse a unos indios que vuelven, levantando polvareda, enarbolando los estandartes del saqueo. Acaban de asaltar una iglesia: las cruces en sus manos se transforman en lanzas, los incensarios en boleadoras. Y así funciona, me parece, cualquier lectura. Quiero decir, leer sería como saquear, o saquear como traducir, o todo eso como formar parte de un malón.

Quedó Malón malón, como si fuese un mantra o un tema de Babasónicos. O porque se trata de un poeta, que aporta sus poemas, y de otro, que los comenta. O por nosotros mismos, que también somos dos. Y también por capricho, ó porque nos pareció que sonaba mejor.
Al día de hoy, no tengo la menor idea de si lo convencí a Bonino. Tampoco importa. Las juntadas van a seguir, vamos a seguir disfrutando de la deriva de las charlas, sin demasiadas ideas rectoras. En definitiva, eso está claro, ese es el espíritu de este blog.


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