Franco Rivero - Ahora que este brillo te reunió en mis ojos






poema para el sino

hoy no te querré
lo he pensado mucho y así será
necesité largos días largas noches largas horas
para que hoy sea el día en el cual no te querré

la mano de un anciano le da ternura al bastón
lo veo en la plaza solo/ de alguna u otra manera de viejos
o en algún momento conocemos detalladamente
el significado y el karma de la cosa soledad y sus asuntos

por algún motivo que desconozco mirando el bastón
pensé en vos
seguramente de viejo me seguirán gustando las plazas
por ver si te quiero también para cuando sea viejo
hoy no te querré

aún no conozco cosa que justifique mejor la injusticia
que el amor
por ver si de verdad te quiero hoy no te querré
ni bien me veas te darás cuenta de que ya no te quiero



hace unos días pensaba mientras veía tus ojos
que no te conozco
llevamos tiempo amor camino y yo no te conozco

más de una vez lloré en tu pecho no por vos
por alguna otra cosa
pensé en el equilibrio en las proporciones te di lugar
vi tu aura blanca y yo no te conozco

todo este tiempo te encontré en mis noches
en mi silla en mis mates
con mi gato en tus piernas y no te conozco
todo este tiempo me diste aire y yo no te conozco


tampoco conozco algo que moleste más que el orgullo
parte de mi orgullo este yo con vos quedó desnudo
y expone sus enclenques formas en medio de un estadio
lleno de atletas
me queda la vergüenza y de gusto
porque vergüenza ha de ser lo que uno siente tras la pérdida
tampoco sé si te perdí o si es algo de los ciclos que concluyen


cortarse con algo duele y no hay manera de no cortarse
cuando de ambos lados estas palabras tienen filo
-me estoy muriendo de amor y lo único que siento es rabia-
algo habrá pasado entre nosotros para que quiera envejecer con vos
en fin
hoy no te querré
por ver si de verdad te quiero hoy no te querré



                       

cada tanto vuelvo a lo que fuimos
y me da por desearte paz
decirte que te recuerdo bien y que eso
es lo mejor que te puede pasar con alguien
que te recuerde bien
como ahora que este brillo te reunió
en mis ojos
y que digo
honestamente digo
es lindo haber perdido amor con vos





            

los caballos de la infancia

amaba a los padres que llevaban a sus hijos de a caballo
delante de ellos
contra el pecho
los brazos que sujetaban las riendas
cubrían el cuerpo de los niños como un par de alas
los cuidaban
y aunque ello no fuese cierto
los míos solían roncar a dúo
como a mi oído
como de cuna
y decían que los caballos eran peligrosos
historias de terror acerca de una pierna trabada en un estribo
el desboque del animal
la cabeza del jinete azotada una y otra vez
a veces hasta la muerte
pero yo había sentido el corazón de un caballo
en la palma de mi mano de niño
su corazón era más grande que mi mano
y yo le agradecí al abuelo esa magia única
que hasta hoy recuerdo
porque mi corazón latió con esa fuerza
cuando no pude escapar de aquellas manos
y mi no
estaba roto
el infierno es la soledad de un niño
marcado
de noche
de noche yo escuchaba el tranco musical
de algún caballo en el campo
era triste
porque todo
absolutamente todo estaba triste
y entonces escuchaba mi corazón hasta dormirme
fantaseaba con ser ese caballo
me volvía inmenso
fuerte
solo en la noche
y
sin miedo



                                   umbral a más ver

                                                          
duele
pero crucemos
no queda otra
el punto es el punto
todo adiós te desata

todos espiamos cuando nos piden
cerrar los ojos
yo te pido lo mismo
sabiendo que vas a mirar hacia atrás
(casi para nadie el adiós es un regalo
comprendo)
es un umbral
te estoy dejando libre
teniendo los ojos bien abiertos
viéndote espiar
y me despido
tiemblo en mi dolor
pero hacia dentro
yo también estoy cruzando
las mismas palabras rotas
también yo estoy sufriendo
también yo perdí
este adiós no es sólo cosa tuya
toda puerta es más triste desde afuera

lo pasaremos mal
en esto no se equivoca
el miedo
la pasamos mal cuando pasarla mal ya no es
una puerta abierta
una puerta que se cierra
es una puerta que se cierra
y con eso ya alcanza
por eso ya duele
porque juntos se está por separado
por eso se soporta
pero si clic sonó la cerradura
qué hacer decime
qué hacer con un corazón que es dos sombras




camino

¿perdí el rostro?
¿el rastro?
¿una de las líneas en la huella?
no
no se tiene desilusión
sin ilusión
no está roto el amor que no se tuvo
entre los vidrios

los caminos sirven para transitar
pero están siempre solos
son siempre solos
ésa es su naturaleza
una señal un signo no son compañía
lo que llevan sobre sí es superficie
accidentada
y pintura
(ilusión óptica
maquillaje)

por debajo soy
no te limito
pero no te engañes
nunca me acompañás
siempre me vas
recorriendo
siempre quedo atrás
viendo niebla
tratando de jugar al horizonte



lo que me llama la atención de
este linyera
es que tiene un paraguas
sano
de qué sirve un paraguas después de
haber bebido
tanta intemperie

díganme la verdad/¿alguien
se rió de él
alguien se ríe de él
o este linyera sabe de ironía
por eso no lo vende
por eso no lo cambia por pan
y mortadela?



este cuerpo de empleado público
de bizcochitos
y mates
cansa
hasta por los ojos
cuesta mirarme al espejo
siempre el cinto me va más bajo
de lo esperado
huye de la hinchazón
también cansado
no da más del fastidio del pantalón
y la camisa
estos ojos de empleado público
neutros como las paredes
de mesa de entrada
cansan
a los que vienen
y a mí

no me pidan por favor
no pongan caras de amables
si quieren que los trate bien
no vengan



RAFAELA

mi abuela me dijo
esa vez
que si pudiera dormir bien
moriría más pronto
tosía
tosía de noche
mucho
comía menthoplus
siempre tenía un paquetito debajo de la almohada
el asma no se cura en el campo
en el campo todo es natural
hasta el dolor
ella se sentaba en la cama cuando
la tos
le despertaba
(al principio me daba enojo
soy humano ergo egoísta
como todos)
tosía de sentada
decía que era más fácil
así
empezó a hablarme en la oscuridad
entretosidas
me convidaba del paquetito como para compensarme
el sueño interrumpido
y esperaba la muerte
comiendo menthoplus



tu sonrisa es el destino/ de mi corazón
                                                           (verso de Diego Brandán)

me gustaría
no encuentro otra palabra
tomar mates con vos
muchos días
especialmente de mañana
de domingo
aunque a estas alturas a cualquier hora
del día  de la noche o de la semana
estaría bien
y con la misma simpleza tomarte de un brazo
o de los dos
llevarte a la cama
o no
 jugar a la lluvia
tener un amor de juguete
divertirnos como niños
con él
y no llorar
si el juguete se rompe
porque nosotros lo rompimos
 jugando
jugando hasta que
lo rompimos



con las manos en las palabras
intenté pan  y me salieron pájaros
en adelante amasé palabras
en busca de algo que me diera de volar
no de morir
las manos en la masa
son algo concreto
no sólo una evidencia
no me permiten hacer otra  cosa
hablar de otra manera
salir de esta voz por debajo de mi voz
sin las manos manchadas



el día que más te extrañé estaba cocinando
el tiempo había cambiado          cayó viento
y empezó a llover
cortó la luz
primero abrí una ventana para sentir
el olor a lluvia
pelaba una papa y el corazón me pelaba el rostro
pelaba otra papa y el corazón me seguía pelando el rostro
así que dejé todo como estaba
me saqué la ropa y fui a la lluvia
jugué como se juega cuando se quiere llorar
salté el tiempo suficiente para que el corazón
bajara
del cuello
no hizo falta que llore
la lluvia me había desahogado
la lluvia siempre me ha desahogado
volví y mi piel olía a mal tiempo
me sequé apenas
seguí cocinando
en absoluta coherencia
pelaba el corazón en las papas que quedaban
y el rostro ocupaba el lugar del corazón




Franco Eduardo Rivero nació en Corrientes, el 11 de Mayo de 1981. Es Profesor de Lengua y Literatura, Licenciado en Letras –Universidad Nacional del Noroeste– y Doctorando en Semiótica, por la Universidad Nacional de Córdoba. Ejerce la docencia en el Chaco y colabora con publicaciones de Argentina. En poesía publicó “Situación desbridamiento”, Edición Ananga Ranga, Colección LSD –Letras Sin Descarte- (2010) y forma parte de las antologías “Ida y Vuelta”, poesía contemporánea de Chaco y Corrientes (2007); “Cuentos Inéditos, Profesora Adriana Rendo”, Publicación de Norte y UNITAN, (2008) y “Poesía Chaqueña: entre la tradición y la vanguardia”, Imprenta Kram, Chaco (2009).

 ud no viaja asegurado y vos ahora voz son dos poemarios inéditos de pronta aparición.





Fotografía Aldana Antoni



El amor como recuerdo o posibilidad… 
Juan Cristóbal Miranda

Si hay dos elementos que atraviesan los poemas de Franco Rivero (y tal vez casi toda la poesía) son el tiempo y el amor. El amor como búsqueda incesante, intermitencia o espejismo; el tiempo como paradoja, brecha u obstáculo.

Como piezas de un entramado simple pero misterioso, estos dos elementos se combinan en su poesía, delineando una serie de paisajes tan desoladores como cautivantes, donde lo posible y lo imposible, la cercanía y la distancia, la incertidumbre y la verdad, son caras de una misma moneda.

Los poemas de Franco son como ríos, fluyen caudalosos y zigzagueantes con su propio ritmo, su voz precisa y su particular sonoridad. Por sus aguas el amor navega incesante, como un pequeño barco de papel a la deriva en busca de un margen o una orilla para poder arribar.

Esa orilla es “el otro”, el sujeto amado. Ese objeto amoroso que siempre se transforma en un destino escurridizo, un horizonte incierto, o una costa lejana donde el deseo intenta amarrar.

Pero ahí aparece el tiempo, como una trampa ineludible, una tormenta terrible pero perfecta, que una y otra vez le impide llegar a destino. Ese presente implacable y escurridizo que en cuanto intentamos nombrar se nos escapa de las manos y que termina por transformar al amor en una inevitable y dolorosa renuncia. Una renuncia al “hoy” en pos de la evocación del “ayer” o de la esperanza del “mañana”.

Surge entonces la nostalgia y con ella la soledad, pero también la incertidumbre y su posibilidad de redención. Aquí es donde reside la clave y la contundencia de los poemas de Franco Rivero. Si su poética es tan impactante, conmovedora y necesaria es justamente porque nos enfrenta a algunas de esas grandes preguntas que genera toda verdadera poesía:

¿Es el amor algo real?
¿Podemos vivirlo como parte del presente?
¿O acaso sólo sea un recuerdo o una mera posibilidad?


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