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Elena Annibali - Se va a llevar todo, dijo mi madre





Madre

Mi madre, la Esquiva, la Lejana,
la perra blanca con sus tetas de leche,
con sus dulces venas azules agigantándose en la noche de la fiebre,
trepando las paredes para chupar mis sombras,
con su hermoso pico rosa, con todos sus brazos.
Mi madre tiene saudade de las ciudades que ha dejado atrás,
de donde le viene el cabello negro, suoi occhi de guerra.
Viene levantándose desde el poniente,
una Galatea de las esferas, que rueda sobre el mundo,
que lo impregna brevemente de sus perfumes,
y desde entonces, nada existe, sino su raza mezcla de bestia e inglés,
nada, sino sus cacerolas trashumantes, sus estropajos,
las vendas con nuestras sangres que guarda como sudarios.
¿Será ella, ese violento olor a almizcle que anuncia la mañana?
¿Dónde se anuncia su heredad en mi cuerpo?
Y a partir de la pregunta, aparecen las cicatrices, las alas,
la sal bajo la lengua, ese como a olor a humo y a calandria,
y todo el resto, todo, como una triste Barataria de sueños.


Del libro Las madres remotas; Ed. Cartografías; 2007




tabaco mariposa

aprendí a fumar con rubén
enrrollando tabaco mariposa en papel
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla


del libro tabaco mariposa; Ed. Caballo negro; 2009




la creciente

esa noche llegó la creciente y trajo
muebles viejos, mugre
de los canales vecinos
botellas
víboras

se va a llevar todo, dijo
mi madre
y me imaginé los huesitos de enzo
flotando en la corriente, al lado
de los canteros de verdura
me imaginé su ropa última
roída por las polillas y la fiebre
sus uñas crecidas
las hebritas de pelo rubio
entre los alambres del portón

entonces me apuré a encender el sol
de noche en la cocina
a tapar la puerta con las bolsas de arena
esperando que la muerte no pasara
que siguiera el curso del agua
hacia el naciente
donde las tierras son bajas
y crece el aleppo
y la enredadera azul

(de tabaco mariposa)



lo mismo digo agua que palabra

frente a la casa, antes que construyeran
los edificios ostentosos
las oficinas asépticas de la calle Belgrano
los negocios de chucherías
hubo un baldío
y en el centro
un malacate

íbamos con mauro lesjtch
algunas siestas, a jugar
que éramos caballos ciegos
y dábamos vueltas alrededor
del pozo seco

mauro es un hombre ahora
ha hecho dinero, hijos,
sólo persisten en él
los ojos oscuros
con pestañas de muñeca

yo sigo atada
al hábito de esas tardes
caminando el círculo del pozo
jugando al animal ciego

ahora
la sed es real

(de tabaco mariposa)



en el pavimento

en el pavimento queda
por la tarde
la sangre seca
de las perras en celo

algunos
las agarran del cuello y las hacen morir:
no soportan la libido gloriosa
que alborota los machos
los mechones de pelo en las puertas de alambre
el olor rijoso del orín
en los carteles de las tiendas

las perras son dóciles al entrar
en las bolsas de nylon
obedecen y se pliegan al tamaño
enarcan los huesos
se acomodan a la muerte
al silencio

conozco esa mansedumbre de haberla ejercido

basta tocar la marca roja en el cuello
para evocar soga y dueño
pero yo mordí la mano
y ahora tengo esta libertad
grande
en que me asfixio

(de tabaco mariposa)




razones de gravedad

cuando el viento es de agosto y pega
como ahora
en la cara
y se levantan remolinos de hojas
de papeles manchados con grasa
pienso en vos

no hay nada romántico en eso
es más simple:
tengo la cabeza sucia
con tus ojos, tengo
los oídos llenos
del coltrane viejo que usamos
esa tarde, ¿o fue
un mingus?

por eso voy por la ruta y escucho
cuando el chofer le dice a otro
que le gusta el viento porque levanta
la pollerita de las pendejas
y veo, en el río,
el caballo flaco arrastrando
un carro de arena
y todo
me lleva a vos

pero no pienses en el amor
lo mismo corre el agua sucia
hacia la cloaca
y es sólo un efecto
de la gravedad
(de tabaco mariposa)




1-

Es la siesta. Tengo, sobre mi corazón,
el libro de Ishiguro Never let me go.
En la penumbra de la pieza, flota la mariposa gris que de noche
roe la ropa y hace el mismo ruido que los muertos hacen
cuando escarban los muros.
La veo golpearse contra el vidrio; su cuerpo es un solo ojo
hacia donde ella cree está la salvación. Y entonces digo
Señor, no me des la esperanza, la fe.
Señor, no permitas que me queme en la luz aparente
de los faroles a gas. He aprendido a caminar en la sombra,
a encontrar mi ropa, allí, el vaso de agua. He aprendido
a no tropezar con los muebles.
No me hagas pensar ahora, Señor, en el fuego.



2-

el aire, de noche, es una lástima,
no alcanza para todos

alguien debe postergar su sueño, alguien
debe levantarse y, en el medio de la noche,
tocar la dorada serpiente del corazón

ella va a despertar
entornará los soles de sus ojos
dará su pan, su veneno

la flor del cuerpo abrirá, entonces,
como una mañana
pero no será la mañana:
será su turbia claridad
el simulacro



3-

acá creciste, me dijeron, y pienso
en cómo algo que no fuera solidario con la muerte y su eficacia
pudo crecer aquí

sin embargo, en este centro hubo una mesa
donde derramamos los jugos del hambre

al costado, la pieza de la costura y el juego

al fondo, el baño
con una alberca donde, en invierno,
la piel enrojecía por el frío

hubo, una vez, un gran viento,
me explican

vendrá por mí, también,
vendrá y yo guardaré mi corazón en un puño:

hasta ahí llegará su voracidad
y más allá, aún


4-

que fue un empujón del diablo
dijeron

que fue la roca
y el mar, de un azul abundoso

que una virgen castísima me confió
un secreto y una duda

con una brasa en cada mano
yo caí, fue
por mis razones

(del libro Quince- Antología de Poetas Mujeres de Córdoba)




te dio miedo la ahorcada en la pieza?
te dio miedo la grieta en la bañera?
la falta
de luz
en la casa?

alguna vez contaste a tus muertos que cuando pasan
a tu lado
dejan un perfume a rosa y podredumbre?

te corriste de la vereda de la loca
empuñando, no sé
tus razones
tu lógica
tus bienes a resguardo del tiempo?

yo sé que abajo de mi rostro, un rostro
muere

que su cáscara, sus simetrías, dejan paso
a un desaliño de huesos
y flores

y que algo más alto, más oscuro, llega por mí
y no es el ángel

Inédito, 2011



la primera vez que la casa tembló, esperábamos
al hijo no nato durmiendo en una cama alta

era amaneciendo, una luz rojiza
como de muerte, alumbraba
mi cara, mis piernas hinchadas

en el pueblo ocurrió un remezón
al que siguió otro
y otro más, intenso,
mas no como el primero
por el cual crujió la poca cristalería

la segunda
yo pensé por primera vez en mi padre, perdido
para siempre en la muerte, con su traje nuevo
y en cómo me decía que la inminencia de los terremotos es predicha
antes por las ovejas
las vacas
las aves de corral

esa vez tintineó mi anillo nupcial en la taza

nuestro hijo ya estaba en este mundo
y respiraba bien, aun en el vaivén antinatural
de la cuna

la última vez, ya estábamos en la ruta:
los tres

desde allí  vimos a una mujer hermosa
andar como un perro tras el rastro del auto
y luego revisar tras las cortinas
oler el aire
buscándonos
buscándonos.

(Inédito)


Elena Anníbali (Oncativo, Córdoba, 1978). Estudió Licenciatura en Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Tiene publicados los libros de poesía Las madres remotas (2007) y tabaco mariposa (2009).


Ilustración: Josefina Wolf


Como una niña vieja - Verónica Pérez Arango

Me invitaron a comentar estos poemas de Elena Anníbali justo unas semanas después de que un amigo me leyera por teléfono “tabaco mariposa”, esos versos iniciáticos que hablan de una mujer que aprende a fumar, y del recuerdo amoroso que se escurre por la bañadera. Me acuerdo de que después de escuchar el poema, me quedé extasiada y agradecida: no conocía a la autora, pero su voz era la muestra de un universo que tenía que descubrir. Días más tarde y como por arte de magia, Malón Malón me regala la posibilidad de tirar de la punta del ovillo de estos textos maravillosos que no me canso de leer.       
Un pueblo y un paisaje cordobeses, apenas esbozados a través del lenguaje, son los escenarios que elige Anníbali en estos poemas, para develar lo siniestro que nace en vez de permanecer oculto.Un mundo tétrico se desenrolla como una alfombra de dibujos extraños en la casa familiar. No hay distinciones entre lo sórdido y lo luminoso: coexisten sin contradecirse porque Anníbali conjuga esas voces como las dos caras de la misma moneda. Así, la enfermedad y la locura son motivos que se repiten en su poesía al mismo tiempo quel o hacen la vitalidad y la luz de la naturaleza, con sus desbordes, sus excesos, su ritmo imparable. Fiebres, ropas, cuerpos roídos, sangre, asfixia, ahorcados. Pero también enredaderas azules y aleppo y liebres y perros y relámpagos y crecidas y terremotos y vientos y eucaliptos.
Si lo dicho esconde siempre algo velado, en Anníbali lo tenebroso sale a la luz a medida que los versos avanzan.La noche se despliega con sus animales en muchos de los versos, poblados de desdoblamientos e imágenes monstruosas. En medio de lo cotidiano, en convivencia con lo conocido, crece algo del orden de lo ominoso que invade y permanece. Sin embargo, la voz en estos poemas acepta el reto de la muerte, que es mirada de frente: su presencia no es ajena sino que por momentos se personifica y es capaz de pasar con voracidad por la puerta de la cocina. Así, la pérdida -ya sea de los seres queridos, la inocencia o las cosas materiales-, es hablada por alguien que acepta el fin de los ciclos vitales e incorpora la muerte a la vida, como lo hace el sabio que no pide ni juzga nada, sólo contempla.


                                                                                          Verónica Pérez Arango, julio de 2013

Natalia Litvinova - Hecha de días y de años inciertos



poesia argentina




ALBOR FAMILIAR


La abuela me contó que en el entierro
“la tierra no podía integrar al abuelo,
de tan leve que era. Hay seres que no son
de acá ni de allá. Como la línea
del horizonte, inútiles pero necesarios”.
No conozco la tumba de mi padre.
 “Grabaron su foto carnet,
la del bigote torcido, en la lápida”.
La irregularidad inmortalizada.
“El dolor golpea todos los rincones del cuerpo
hasta dar con el talón de Aquiles”,
repetía mi padre mientras masajeaba
los brazos endurecidos de los boxeadores.
En esa época yo escribía mi nombre
en el buzón, escondida detrás del arbusto,
esperaba que una carta penetrara.


(Inédito)


                           º


EL MILAGRO DE LA COMUNIDAD

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.
Trazo mi camino humilde.
Afuere sucede el milagro de la comunidad:
un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,
las mujeres se bañan en el río.
Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.
Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba
cubrirá las ruinas.
Mi hombre huyó ante el peligro.
En la poesía encuentro la oración para soportar
cada corte abrupto.


(Todo ajeno)


                           º


LA SUERTE DE LA URRACA

Soy precaria,
entierro mis deseos
en la hoja
pero la imaginación
me bendijo.

Si pudiera
ser otra cosa,
y no la que prueba
el rostro
frente al espejo,
sería una urraca.

Entraría
por las ventanas
abiertas,
volcaría perfumes,
vestiría mi pico
con anillos.

Ocultaría piedras
preciosas
entre las plumas,
envuelta
en brillo robado
me disolvería
en la noche.


(Inédito)


                           º


CADENA ALIMENTICIA


Cuando quise decir tu nombre
me nacieron flores en la boca.
Negras, con un centro de estrellas.
Las abejas intentaron libar su néctar
y succionaron tu nombre venenoso.


(Todo ajeno)


                           º


OTRO LUGAR

Hecha de días y de años inciertos, de futuras canas angelicales
que me obligan a la bondad, con toda maldad ocupo el lugar
de lo que ya no existe.


(Todo ajeno)


                           º


CÓMANSE MI NIEVE


Susurro a los pájaros salgan de los poemas
cómanse mi nieve.
Susurro a la nieve fuera de mis poemas,
vuelen huevos de los pájaros.
Que el cascarón de la quietud no los devore.


(Todo ajeno)


                           º


TATUAR

Escribir es ir hacia la herida para curarla con veneno.
Los dioses lamen poemas y escupen oraciones.
Cuando no escribí encontré mi reflejo en el ojo ciego
de un caballo. Mi madre no ve las frases que tatué
en su vientre.


(Todo ajeno)


                           º


PARTIR BLANCA DE LA OSCURIDAD

tenés que aprender a disimular
y no arrancarle las pestañas al espejo.

tenés que disimular a estos lagartos
que suben y bajan tus paredes nocturnas,

esa mesa fría y ese vaso que late
cuando lo suprimís con la mano.

tenés que aprehender esa fuerza extraña
que te exhala sobre la nuca.


(Esteparia)


                           º


CONSTRUCCIÓN DE LA NOCHE

pasan trenes
la noche entre la nieve
ventanillas cubiertas por la escarcha
una mano apoyada sobre el vidrio
imagino que es la tuya
me llama al infinito
donde los trenes
comprueban el fin del mundo


(Esteparia)


                           º


SOMBRA

no soy la mujer que corre
con monedas en los bolsillos.
tengo las ideas rotas.
soy la que se detiene ante un árbol
y lo nombra en ruso
y se describe en su sombra.


(Esteparia)



                           º


Natalia Litvinova (Bielorrusia, 1986)
Publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010; Ártese quien pueda, 2013, España; Trópico Sur ediciones, 2013, Uruguay; Llantodemudo, 2013), Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog, 2012), Cortes invisibles (Editorial Letras de Cartón, Chile, 2012), Todo ajeno (Melón editora, 2013; Vaso roto, 2013), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013).

Tradujo la antología El ruido de la existencia, de Esénin & Jodasevich (Editorial Leviatán, 2013) y Espejo equivocado, de Cherubina de Gabriak (Melón editora, 2013).



poesia argentina

Ilustración hecha con grafito: Josefina Wolf




PALABRAS SOBRE NATALIA LITVINOVA - Luna Miguel

Cuando pienso en mis escritoras preferidas, pienso no sólo en su obra, sino también en su vida. En lo que me obsesiona de ellas: sus historias de amor, su procedencia, cómo se conocieron sus padres, quién las protegió, quién las envidió, cómo vestían, cómo hablaban, cómo soñaron... A menudo la biografía de la poeta suele ser suculenta, quizá porque también su obra guarda esos tintes viscerales, que tanto se complementan con la propia vida. Cuando pienso en mis escritoras preferidas, pienso en Ingeborg Bachmann, en Alejandra Pizarnik, en Sylvia Plath, en Anna Ajmátova, en Joyce Mansour..., lo clásico, pensaréis, lo clásico es pensar en ellas, por supuesto. Pero resulta que últimamente entre mis más grandes musas hay un nombre hermoso que se ha filtrado, y ese es el de Natalia Litvinova. No exagero. Natalia es la poeta joven que en un futuro no muy lejano aparecerá en nuestras listas de autoras más queridas. Natalia es la poeta joven que en un futuro no muy lejano será estudiada como icono de una generación literaria en lengua castellana. Natalia es la poeta joven que, con estos delicados pero contundentes versos, asombrará a los lectores de hoy, a los de mañana... y en los todos los futuros posibles: lejanos, cercanos, galácticos... no podremos dejar de pensar en ella.



Luna Miguel
Barcelona, febrero, 2013 




Pablo Natale - Cachalote contemporáneo



poesia argentina




Antología del Cachalote contemporáneo


I

Todo a mi alrededor es un dibujo
me siento en uno de esos primeros videos
que salían en mtv
o como fido dido, atrapado en una isla
fido dido se parecía al actor de forrest gump
y el actor de forrest gump se parecía
al de la película esa
en la que un náufrago vive solo y apartado en una isla
y todo eso se parece a
una novela del siglo xviii de un inglés
de buenas intenciones pero mala actitud
las ideas detrás de la novela eran
“cada uno es una isla”
“dios provee”
y “ocupemos nuestro territorio”
o sea, si al náufrago le daban un lápiz
hubiese dibujado sin parar
trazando líneas entre las colonias y el imperio
líneas entre ser fiel y ser un súbdito
y entre la soledad y la obligación
pero mientras tanto
¿ven lo que les digo?
ni vos ni yo
podríamos dibujar
nada que se parezca a nosotros
y menos aún
podríamos hacer
el dibujo de un pez
y las demás cosas que contemplamos
con la mirada perdida
solos en la mesa común.


II

No se puede representar
un cachalote
pero sí se puede
representar una mesa
lo cual habla a las claras
de lo mal que está la democracia
y toda esa gente abucheando
con papeles blancos en las manos
pidiendo por un acuerdo común
a la hora de dibujar mesas.
No puede ser que todas las mesas sean
iguales y distintas
porque no hay cosas iguales y distintas
esto es lo que dice la ley y es lo que
corresponde a la buena civilidad
entonces las mesas o son mesas
o son sillas o son ratas
y una rata mordiendo la pata de una mesa
es una parte de la mesa o una parte de la rata
o un producto nuevo al que le hace
falta una buena publicidad
y mientras tanto el cachalote
ha quedado de lado
porque la verdad de este mundo
la sabíamos desde hace dos siglos:
no se puede dibujar un cachalote
nadie puede dibujar un cachalote.


III

Así que chateo con vos
me decís que te cuesta imaginarte el futuro
te digo que ya estamos grandes para esas cosas
y en otra ventana mi hermana chatea
y me dice que quiere dibujar una ballena
una ballena no, le digo
dibujá un cachalote
y entonces se pone a buscar en google
y resulta que para ella
cachalote es un hostel
que queda en la loma del culo
y vos me decís
que cómo vamos a hacer
si ni siquiera podemos ahorrar
y sólo nos queda miedo acumulado en montañas
y te digo que ya estamos grandes para esas cosas
y que es hora de sentarse a producir
entonces nos quedamos callados
como si no supiésemos de qué estábamos hablando
y tengo muchísimas ganas de
ponerme a leer moby dick
pero entonces me pasás fotos
en las que estás disfrazada
y te digo que seguro que así vas
a encontrar un buen trabajo
y mi hermana me pasa un dibujo
en el adjunto veo
un hotel, o sea
una casa con muchas puertas y ventanas y el viento
mi hermana dibujó el viento
y afuera del hotel cachalote
un señor con sombrero y bastón
y una flecha que dice
“éste sos vos”
y cómo puede ser que en el dibujo sea tan viejo
quiero ser como el actor de volver al futuro
que siempre era igual
pero tenía parkinson, me decís
disfrazada de gatubela
con una mini y las tetas al viento
tu manera de pensar es opuesta al éxito
me dice una nueva ventana
que se abre al costado
alguien que no conozco y tiene razón
y entonces agrando el dibujo de mi hermana
y veo que es una casa
llena de ventanas que arriba dice
“hotel cachalote”
y pienso que estamos todos ahí
no nos vemos pero estamos
todos ahí
“hey”, escribo ahora
en las ventanas que me rodean
“¡vamos todos
a okupar el hotel cachalote!”.



IV

Todo a mi alrededor es un dibujo
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
dios es un dibujo que me pesa y que me obliga
y la respiración es el aliento
de un ser frágil bajo las aguas
pero no puedo mover una mano
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
cómo es posible
que estando en el centro mismo de las cosas
en su ser más profundo
en su propias fauces
no pueda dibujarla.


V

Una ballena se encontró con un cachalote
y le dijo sos como un mercedes benz
pero con la piel dura,
y el cachalote le dijo
sos como una actriz porno, pero con la piel dura
y la ballena y el cachalote se encontraron
con un pez y le dijeron
para dónde va el agua, hombre
no soy un hombre, soy un pez
dijo el pez
que se parecía muchísimo a un
empresario o productor
esa gente de clase media que
se llena de plata
esa gente que mira a las ballenas y cachalotes
como si fuesen un paisaje y un chiste
como si pudiesen estrujar toda esa piel dura
y saciar su sed
claro que todo
cambió cuando apareció una sirena
venía a los palos
de un recital de folklore
en el medio de suecia
y les dijo
vos sos un pez
vos sos un cachalote
vos sos una ballena
son todos una industria
y yo soy la sirena
la materia
de los sueños.


VI

Me gustaría saber cómo se llama
el agua que hay en los ojos de una ballena
y si las lagunas son
cosas que se les escaparon
animales tan grandes
la primera vez que vieron un barco
antes de acostumbrarse a ellos
debe haber sido como si
el nacimiento de los robots
o una máquina que siente o
el séptimo sentido
me gustaría escribir cómo se llama
pero no se llama
el agua que queda en los ojos
en el reflejo de la ballena.


VII

Entonces me preguntaste
en la ventana que quedaba abierta
si se podía representar un cachalote
me lo preguntabas en serio
era como si me preguntaras
si el árbol y el poste
realmente existían
o si solo eran
la materia con la que
nos atamos unos a otros
y damos vueltas en el suelo
así que estiré la mano y te dije
soy un cachalote
y me dijiste que te encantaría
treparte arriba mío
y te dije que no
porque siempre los animales fueron
esclavos de nosotros
cuando en realidad eran nosotros mismos
mucho tiempo después
todos tenemos gente que vive en Suecia y en Nepal
dobles de nosotros mismos
que duermen y suspiran
y cogen y trabajan y se mueren
así también tenemos sombras
y animales que nos siguen
ese cachalote que no podés dibujar
debe ser un ángel o un duende
si le pedís algo
seguro que te cuida y te destroza
por eso cuando abriste la ventana
y me preguntaste si realmente se podía
si realmente se podía realmente
representar un cachalote
te dije
la verdad más dura que te podía decir
y es que hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre
que hace cientos de años
que no floto sobre las aguas
como un animal enorme.





Pablo Natale nació en la ruta interestatal Rosario-Córdoba en la década del 80.
       Publicó el libro de cuentos "Un oso polar" (Recovecos, 2008), los poemas "Vida en Común" (Nudista, 2011) y dos libros de relatos para enanos: "Cosmo cuentos" (Sofía Cartonera, 2012) y "Berenice y las ocho historias del pálido fantasma" (Cuenta Conmigo, 2012). En breve Nudista publicará "Los Centeno", su primera novela.
       Es integrante de bosques de Groenlandia, banda de freakfolk o indie otoñal que editó su primer disco en 2011 y se encuentra produciendo su segundo trabajo de estudio.
        Docente y guionista, colabora además en diversos medios con reseñas y comentarios sobre gente que casi no existe.
       Desde 2006 mantiene el sitio www.pacmanvuelve.blogspot.com





poesia argentina
Ilustración: Josefina Wolf





El cachalotepoeta, por Franco Rivero


          Mi primerísima y arbitraria impresión al leer “Antología del Cachalote contemporáneo  de Pablo Natale fue que el Cachalote es el poeta, es un albatros del siglo XXI, una alegoría de cómo el poeta de este tiempo percibe y representa el mundo;  y cómo se percibe y se representa a sí mismo en él. Pero creo percibir una principal diferencia respecto del albatros-poeta baudelaireano, la cual está dada por el tratamiento de ubicación espacial y perceptiva que en la serie poética realiza Pablo con el cacholete
Pensé que para evitar enredarme en esta interpretación hubiese hecho apreciaciones generales pero sería de una injusticia enorme contra éste poema que desborda de alegoría por doquier. Intentaré entonces explicar lo que adelanté en el parágrafo anterior sobra la diferencia advertida. Puedo indicar las oposiciones que saltan a primera vista: el albatros habita y domina el aire; el Cachalote, el mar; el primero al abandonar el vuelo se enfrenta a una torpeza y a una sorna de crueldad que conmueve románticamente; el segundo padece la inmensidad dentro de la inmensidad, porque es una vastedad que al ser contemplada de frente anula a quien la contempla, a quién:
que estando en el centro mismo de las cosas
en su propias fauces
no pueda dibujarla”  

y el escenario escogido para el tratamiento de la vastedad y de la percepción poética del mundo es el océano.
El agua así de vasta es la poesía, es la que obliga casi a la aspiración de ser quien la represente, quien muestre cómo la percibe y cómo trata de sujetarse a sí mismo tranquilamente dentro de ella:
 “como un animal enorme

Hay versos realmente exquisitos en el mar de este poema que tienen la fuerza de situarnos como dentro de un lugar donde sólo el agua es, donde participamos únicamente como de prestado: este sentimiento de enajenación domina al poeta y al poema mismo; nosotros nadamos, los versos nadan, cuando se destacan demasiado es que pudieron ser vistos y pudieron ser vistos porque fueron asomados a la superficie no del agua sino de la percepción del poeta quien sufre la percepción, como una marca de la imposibilidad  de representar, desde el inicio:

Me gustaría saber cómo se llama
el agua que hay en los ojos de una ballena
y si las lagunas son
cosas que se les escaparon
animales tan grandes
la primera vez que vieron un barco
antes de acostumbrarse a ellos
debe haber sido como si
el nacimiento de los robots
o una máquina que siente o
el séptimo sentido
me gustaría escribir cómo se llama
pero no se llama
el agua que queda en los ojos
en el reflejo de la ballena.”

Dos tramos de la serie que considero centrales plantean el tópico de la limitación, de la imposibilidad de la representación genuina y el sufrimiento que genera la percepción de la inmensidad con ojos de cachalote; el primero es poema número IV:

Todo a mi alrededor es un dibujo
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
dios es un dibujo que me pesa y que me obliga
y la respiración es el aliento
de un ser frágil bajo las aguas
pero no puedo mover una mano
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
cómo es posible
que estando en el centro mismo de las cosas
en su ser más profundo
en su propias fauces
no pueda dibujarla

 Existe en esta serie poética una similitud baudelaireana con la sensación de exilio del mundo que el poeta tiene y siente; y a esa atmósfera se le suma otro exilio, el exilio de la creación poética, el exilio de la posibilidad de crear enfrentado no sólo a la inmensidad –como en el poema IV- sino también a uno mismo y a la percepción de uno mismo:

ni vos ni yo
podríamos dibujar
nada que se parezca a nosotros
y menos aún
podríamos hacer
el dibujo de un pez
y las demás cosas que contemplamos
con la mirada perdida
solos en la mesa común

El signo clave en la construcción de este sentido es: “dibujo”, signo con el que Natale insiste desde el primer verso, signo sobre el cual sostiene la construcción total del poema:

Todo a mi alrededor es un dibujo

Es el exilio de la percepción dentro de la propia percepción;  es un exilio de la representación en el seno mismo de lo representado; es lo que el poeta padece frente al dominio que ejercen otras formas de representación sobre las cosas que ya han sido representadas:

No se puede representar
un cachalote
pero sí se puede
representar una mesa
lo cual habla a las claras
de lo mal que está la democracia
y toda esa gente abucheando
con papeles blancos en las manos
pidiendo por un acuerdo común
a la hora de dibujar mesas.
No puede ser que todas las mesas sean
iguales y distintas
porque no hay cosas iguales y distintas

                En esta parte, dentro de la misma serie poética, Natale distingue a un alguien que evidenció la raíz del conflicto representacional del poeta y lo relacionó con una característica del ser del mismo; afirmo que ésta es una nueva forma de cargar con las gigantescas alas de un albatros:

tu manera de pensar es opuesta al éxito
me dice una nueva ventana
que se abre al costado
alguien que no conozco y tiene razón

                Sucede que el poeta tiene otras evidencias de representación y que permanecen en él como una aspiración:
mi hermana dibujó el viento

y además duda de las cosas que son representadas en el dibujo mismo:

y una rata mordiendo la pata de una mesa
es una parte de la mesa o una parte de la rata

El padecimiento de este exilio tiene la particularidad de sufrir la necesidad de representar  lo percibido como mandato:

Entonces me preguntaste
en la ventana que quedaba abierta
si se podía representar un cachalote
me lo preguntabas en serio
era como si me preguntaras
si el árbol y el poste
realmente existían

Es entonces que la imposibilidad de representar, el exilio de la representación, aparecen como una pérdida:
ese cachalote que no podés dibujar
debe ser un ángel o un duende
si le pedís algo
seguro que te cuida y te destroza


Finalmente, he aquí la diferencia respecto del albatros: el cachalote no tiene la posibilidad de haberse mostrado espléndido en su escenario, como sí la tuvo aquél con las alas inmensas desplegadas en hermoso vuelo. El poeta que es un cachalote, es un exiliado de la capacidad de creación:
“(…) hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre"

y de la posibilidad de ser él mismo representado en el mundo:

“no se puede dibujar un cachalote
nadie puede dibujar un cachalote”.

Natale presenta al cachalote –y éste es el segundo tramo central-, como una figura poética capaz de construir un mito de lo que simbolizan la percepción y la representación poéticas, donde exilio y aspiración, o exilio y búsqueda, van de la mano:

te dije
la verdad más dura que te podía decir
y es que hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre
que hace cientos de años
que no floto sobre las aguas
como un animal enorme



Franco Rivero, Ituzaingó, Corrientes, 1981.