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Pablo Natale - Cachalote contemporáneo



poesia argentina




Antología del Cachalote contemporáneo


I

Todo a mi alrededor es un dibujo
me siento en uno de esos primeros videos
que salían en mtv
o como fido dido, atrapado en una isla
fido dido se parecía al actor de forrest gump
y el actor de forrest gump se parecía
al de la película esa
en la que un náufrago vive solo y apartado en una isla
y todo eso se parece a
una novela del siglo xviii de un inglés
de buenas intenciones pero mala actitud
las ideas detrás de la novela eran
“cada uno es una isla”
“dios provee”
y “ocupemos nuestro territorio”
o sea, si al náufrago le daban un lápiz
hubiese dibujado sin parar
trazando líneas entre las colonias y el imperio
líneas entre ser fiel y ser un súbdito
y entre la soledad y la obligación
pero mientras tanto
¿ven lo que les digo?
ni vos ni yo
podríamos dibujar
nada que se parezca a nosotros
y menos aún
podríamos hacer
el dibujo de un pez
y las demás cosas que contemplamos
con la mirada perdida
solos en la mesa común.


II

No se puede representar
un cachalote
pero sí se puede
representar una mesa
lo cual habla a las claras
de lo mal que está la democracia
y toda esa gente abucheando
con papeles blancos en las manos
pidiendo por un acuerdo común
a la hora de dibujar mesas.
No puede ser que todas las mesas sean
iguales y distintas
porque no hay cosas iguales y distintas
esto es lo que dice la ley y es lo que
corresponde a la buena civilidad
entonces las mesas o son mesas
o son sillas o son ratas
y una rata mordiendo la pata de una mesa
es una parte de la mesa o una parte de la rata
o un producto nuevo al que le hace
falta una buena publicidad
y mientras tanto el cachalote
ha quedado de lado
porque la verdad de este mundo
la sabíamos desde hace dos siglos:
no se puede dibujar un cachalote
nadie puede dibujar un cachalote.


III

Así que chateo con vos
me decís que te cuesta imaginarte el futuro
te digo que ya estamos grandes para esas cosas
y en otra ventana mi hermana chatea
y me dice que quiere dibujar una ballena
una ballena no, le digo
dibujá un cachalote
y entonces se pone a buscar en google
y resulta que para ella
cachalote es un hostel
que queda en la loma del culo
y vos me decís
que cómo vamos a hacer
si ni siquiera podemos ahorrar
y sólo nos queda miedo acumulado en montañas
y te digo que ya estamos grandes para esas cosas
y que es hora de sentarse a producir
entonces nos quedamos callados
como si no supiésemos de qué estábamos hablando
y tengo muchísimas ganas de
ponerme a leer moby dick
pero entonces me pasás fotos
en las que estás disfrazada
y te digo que seguro que así vas
a encontrar un buen trabajo
y mi hermana me pasa un dibujo
en el adjunto veo
un hotel, o sea
una casa con muchas puertas y ventanas y el viento
mi hermana dibujó el viento
y afuera del hotel cachalote
un señor con sombrero y bastón
y una flecha que dice
“éste sos vos”
y cómo puede ser que en el dibujo sea tan viejo
quiero ser como el actor de volver al futuro
que siempre era igual
pero tenía parkinson, me decís
disfrazada de gatubela
con una mini y las tetas al viento
tu manera de pensar es opuesta al éxito
me dice una nueva ventana
que se abre al costado
alguien que no conozco y tiene razón
y entonces agrando el dibujo de mi hermana
y veo que es una casa
llena de ventanas que arriba dice
“hotel cachalote”
y pienso que estamos todos ahí
no nos vemos pero estamos
todos ahí
“hey”, escribo ahora
en las ventanas que me rodean
“¡vamos todos
a okupar el hotel cachalote!”.



IV

Todo a mi alrededor es un dibujo
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
dios es un dibujo que me pesa y que me obliga
y la respiración es el aliento
de un ser frágil bajo las aguas
pero no puedo mover una mano
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
cómo es posible
que estando en el centro mismo de las cosas
en su ser más profundo
en su propias fauces
no pueda dibujarla.


V

Una ballena se encontró con un cachalote
y le dijo sos como un mercedes benz
pero con la piel dura,
y el cachalote le dijo
sos como una actriz porno, pero con la piel dura
y la ballena y el cachalote se encontraron
con un pez y le dijeron
para dónde va el agua, hombre
no soy un hombre, soy un pez
dijo el pez
que se parecía muchísimo a un
empresario o productor
esa gente de clase media que
se llena de plata
esa gente que mira a las ballenas y cachalotes
como si fuesen un paisaje y un chiste
como si pudiesen estrujar toda esa piel dura
y saciar su sed
claro que todo
cambió cuando apareció una sirena
venía a los palos
de un recital de folklore
en el medio de suecia
y les dijo
vos sos un pez
vos sos un cachalote
vos sos una ballena
son todos una industria
y yo soy la sirena
la materia
de los sueños.


VI

Me gustaría saber cómo se llama
el agua que hay en los ojos de una ballena
y si las lagunas son
cosas que se les escaparon
animales tan grandes
la primera vez que vieron un barco
antes de acostumbrarse a ellos
debe haber sido como si
el nacimiento de los robots
o una máquina que siente o
el séptimo sentido
me gustaría escribir cómo se llama
pero no se llama
el agua que queda en los ojos
en el reflejo de la ballena.


VII

Entonces me preguntaste
en la ventana que quedaba abierta
si se podía representar un cachalote
me lo preguntabas en serio
era como si me preguntaras
si el árbol y el poste
realmente existían
o si solo eran
la materia con la que
nos atamos unos a otros
y damos vueltas en el suelo
así que estiré la mano y te dije
soy un cachalote
y me dijiste que te encantaría
treparte arriba mío
y te dije que no
porque siempre los animales fueron
esclavos de nosotros
cuando en realidad eran nosotros mismos
mucho tiempo después
todos tenemos gente que vive en Suecia y en Nepal
dobles de nosotros mismos
que duermen y suspiran
y cogen y trabajan y se mueren
así también tenemos sombras
y animales que nos siguen
ese cachalote que no podés dibujar
debe ser un ángel o un duende
si le pedís algo
seguro que te cuida y te destroza
por eso cuando abriste la ventana
y me preguntaste si realmente se podía
si realmente se podía realmente
representar un cachalote
te dije
la verdad más dura que te podía decir
y es que hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre
que hace cientos de años
que no floto sobre las aguas
como un animal enorme.





Pablo Natale nació en la ruta interestatal Rosario-Córdoba en la década del 80.
       Publicó el libro de cuentos "Un oso polar" (Recovecos, 2008), los poemas "Vida en Común" (Nudista, 2011) y dos libros de relatos para enanos: "Cosmo cuentos" (Sofía Cartonera, 2012) y "Berenice y las ocho historias del pálido fantasma" (Cuenta Conmigo, 2012). En breve Nudista publicará "Los Centeno", su primera novela.
       Es integrante de bosques de Groenlandia, banda de freakfolk o indie otoñal que editó su primer disco en 2011 y se encuentra produciendo su segundo trabajo de estudio.
        Docente y guionista, colabora además en diversos medios con reseñas y comentarios sobre gente que casi no existe.
       Desde 2006 mantiene el sitio www.pacmanvuelve.blogspot.com





poesia argentina
Ilustración: Josefina Wolf





El cachalotepoeta, por Franco Rivero


          Mi primerísima y arbitraria impresión al leer “Antología del Cachalote contemporáneo  de Pablo Natale fue que el Cachalote es el poeta, es un albatros del siglo XXI, una alegoría de cómo el poeta de este tiempo percibe y representa el mundo;  y cómo se percibe y se representa a sí mismo en él. Pero creo percibir una principal diferencia respecto del albatros-poeta baudelaireano, la cual está dada por el tratamiento de ubicación espacial y perceptiva que en la serie poética realiza Pablo con el cacholete
Pensé que para evitar enredarme en esta interpretación hubiese hecho apreciaciones generales pero sería de una injusticia enorme contra éste poema que desborda de alegoría por doquier. Intentaré entonces explicar lo que adelanté en el parágrafo anterior sobra la diferencia advertida. Puedo indicar las oposiciones que saltan a primera vista: el albatros habita y domina el aire; el Cachalote, el mar; el primero al abandonar el vuelo se enfrenta a una torpeza y a una sorna de crueldad que conmueve románticamente; el segundo padece la inmensidad dentro de la inmensidad, porque es una vastedad que al ser contemplada de frente anula a quien la contempla, a quién:
que estando en el centro mismo de las cosas
en su propias fauces
no pueda dibujarla”  

y el escenario escogido para el tratamiento de la vastedad y de la percepción poética del mundo es el océano.
El agua así de vasta es la poesía, es la que obliga casi a la aspiración de ser quien la represente, quien muestre cómo la percibe y cómo trata de sujetarse a sí mismo tranquilamente dentro de ella:
 “como un animal enorme

Hay versos realmente exquisitos en el mar de este poema que tienen la fuerza de situarnos como dentro de un lugar donde sólo el agua es, donde participamos únicamente como de prestado: este sentimiento de enajenación domina al poeta y al poema mismo; nosotros nadamos, los versos nadan, cuando se destacan demasiado es que pudieron ser vistos y pudieron ser vistos porque fueron asomados a la superficie no del agua sino de la percepción del poeta quien sufre la percepción, como una marca de la imposibilidad  de representar, desde el inicio:

Me gustaría saber cómo se llama
el agua que hay en los ojos de una ballena
y si las lagunas son
cosas que se les escaparon
animales tan grandes
la primera vez que vieron un barco
antes de acostumbrarse a ellos
debe haber sido como si
el nacimiento de los robots
o una máquina que siente o
el séptimo sentido
me gustaría escribir cómo se llama
pero no se llama
el agua que queda en los ojos
en el reflejo de la ballena.”

Dos tramos de la serie que considero centrales plantean el tópico de la limitación, de la imposibilidad de la representación genuina y el sufrimiento que genera la percepción de la inmensidad con ojos de cachalote; el primero es poema número IV:

Todo a mi alrededor es un dibujo
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
dios es un dibujo que me pesa y que me obliga
y la respiración es el aliento
de un ser frágil bajo las aguas
pero no puedo mover una mano
debía de decirse
Jonás adentro de la ballena
cómo es posible
que estando en el centro mismo de las cosas
en su ser más profundo
en su propias fauces
no pueda dibujarla

 Existe en esta serie poética una similitud baudelaireana con la sensación de exilio del mundo que el poeta tiene y siente; y a esa atmósfera se le suma otro exilio, el exilio de la creación poética, el exilio de la posibilidad de crear enfrentado no sólo a la inmensidad –como en el poema IV- sino también a uno mismo y a la percepción de uno mismo:

ni vos ni yo
podríamos dibujar
nada que se parezca a nosotros
y menos aún
podríamos hacer
el dibujo de un pez
y las demás cosas que contemplamos
con la mirada perdida
solos en la mesa común

El signo clave en la construcción de este sentido es: “dibujo”, signo con el que Natale insiste desde el primer verso, signo sobre el cual sostiene la construcción total del poema:

Todo a mi alrededor es un dibujo

Es el exilio de la percepción dentro de la propia percepción;  es un exilio de la representación en el seno mismo de lo representado; es lo que el poeta padece frente al dominio que ejercen otras formas de representación sobre las cosas que ya han sido representadas:

No se puede representar
un cachalote
pero sí se puede
representar una mesa
lo cual habla a las claras
de lo mal que está la democracia
y toda esa gente abucheando
con papeles blancos en las manos
pidiendo por un acuerdo común
a la hora de dibujar mesas.
No puede ser que todas las mesas sean
iguales y distintas
porque no hay cosas iguales y distintas

                En esta parte, dentro de la misma serie poética, Natale distingue a un alguien que evidenció la raíz del conflicto representacional del poeta y lo relacionó con una característica del ser del mismo; afirmo que ésta es una nueva forma de cargar con las gigantescas alas de un albatros:

tu manera de pensar es opuesta al éxito
me dice una nueva ventana
que se abre al costado
alguien que no conozco y tiene razón

                Sucede que el poeta tiene otras evidencias de representación y que permanecen en él como una aspiración:
mi hermana dibujó el viento

y además duda de las cosas que son representadas en el dibujo mismo:

y una rata mordiendo la pata de una mesa
es una parte de la mesa o una parte de la rata

El padecimiento de este exilio tiene la particularidad de sufrir la necesidad de representar  lo percibido como mandato:

Entonces me preguntaste
en la ventana que quedaba abierta
si se podía representar un cachalote
me lo preguntabas en serio
era como si me preguntaras
si el árbol y el poste
realmente existían

Es entonces que la imposibilidad de representar, el exilio de la representación, aparecen como una pérdida:
ese cachalote que no podés dibujar
debe ser un ángel o un duende
si le pedís algo
seguro que te cuida y te destroza


Finalmente, he aquí la diferencia respecto del albatros: el cachalote no tiene la posibilidad de haberse mostrado espléndido en su escenario, como sí la tuvo aquél con las alas inmensas desplegadas en hermoso vuelo. El poeta que es un cachalote, es un exiliado de la capacidad de creación:
“(…) hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre"

y de la posibilidad de ser él mismo representado en el mundo:

“no se puede dibujar un cachalote
nadie puede dibujar un cachalote”.

Natale presenta al cachalote –y éste es el segundo tramo central-, como una figura poética capaz de construir un mito de lo que simbolizan la percepción y la representación poéticas, donde exilio y aspiración, o exilio y búsqueda, van de la mano:

te dije
la verdad más dura que te podía decir
y es que hace siglos que no escribo una línea
que me haga libre
que hace cientos de años
que no floto sobre las aguas
como un animal enorme



Franco Rivero, Ituzaingó, Corrientes, 1981.



Jorge D'Alessandro - Hijo del aire




poesia argentina



refugio

tensión en las rectas
del pizarrón la maestra
dibuja líneas
que se cruzan
garabato
en pelea geométrica
busco, anhelo un orden
una lógica
una imagen
en ese negro mar
de líneas
que lentas se mueven
dan forma al paso
de mi tiempo
mi tiempo helado
quiero calor
quiero un hogar
un refugio imaginario

soy pluma y floto
en este aula
murmuran por lo bajo
no entienden
mi atención en trance
al movimiento de la mano
la tiza
que se funde en la madera
¿podrá darle
forma a mi vacío?
de los trazos
nacen cuadrados
estrellas
un imponente robot
y quedo extasiado
ante un simple triángulo
impecable
con sus lados equidistantes
unidos por el hilo de plata
en un vértice
armonía de tres puntos
se completa
sin dejar nada afuera

ante mis ojos
lo inalcanzable
puedo habitar este triángulo
llenarlo de mí
aferrado a esta ilusión
tal vez sea menos difícil
volver a casa.


                      º





papá en la lluvia
  
está loco
simplificaba ella

ver a papá
caminar por el patio
siempre era extraño
pero bajo la lluvia
tocado por cada gota
todo se teñía
de un color imposible

su ir y venir
constante monotonía
deseaba que no fuera él
que ese hombre
cayera dormido
como un frágil pececito
al fondo de un océano muy azul
ayudado por algas
en su infinito descenso

ningún encantamiento
podía hacer
que mi padre fuese otro
sino ese caminante mojado
que yo quería
y no podía dejar
de ver

siguió
el sinsentido de su marcha
y al volverse
mi mirada
por un instante
habló dentro mío

hijo, no estoy loco
me rije una lógica
azulada
mi marcha constante me aleja
del interior
de esta casa.



                    º


sagrada familia
  
fui
a la habitación vedada
rosario en mano
una reverencia
ante ese cuadro
de la sagrada familia
rezando
diez mil avemarías
un padrenuestro

cruz enorme que vigila
un murmullo de oración
como pluma caigo
lento en el lugar vacío
en la cama a la derecha
de dios madre
entre sus dedos repta el rosario
las cuentas
vidriosas como sus ojos
reflejando a la virgen de yeso
en la cómoda
su vestido
estático y triangular
tembló ante la voz impasible: vamos
a rezar
a pedir que tu padre
nos deje tranquilos

una película vieja
en blanco y negro
papá en el patio
bajo la lluvia
cargando algún misterio doloroso
en su vía crucis
y mis manos juntas
apuntando hacia arriba
en pantomima perfecta
siguiendo el juego
entendí que ese deseo
entonado por la voz
ya no era mío

salté de la cama
osé romper la letanía
dueña del aire

mamá en trance
inquebrantable, pedí al irme
que dios
que dios la libre
de todo mal.



                      º




revelación

espié
por el ojo de la cerradura
y caí en mi oscuridad

volví a espiar, mi madre
se apareció como un fantasma
sentada sobre un dragón
susurraba
con extrema dulzura
la maldición bíblica
que azota a los que ven
a sus padres desnudos

pero yo insistí
tras la ceguera
de la primera luz
ahí estaba papá
bañándose plácido
bajo una lluvia de ojos
espécimen
exótico en cajita de cristal

como el que entiende
la verdad
de un fruto prohibido
me vi
igual a él

incrédulo, escapé

me siguió el ruido
de los diez mil espejos
rompiéndose a la distancia.



                      º





noche

acá no hay cuento
ni nadie que lo lea
y con el sol se fue
el coraje del día
no se diga
que este valiente tiembla

encierro
en mi crisálida de sábanas
escudo y armadura
para enfrentar las sombras
humo
que se acerca, toca mis pies
¿qué planean
los peluches monstruosos?
conspiración
con lo escondido en los rincones

papá?

llamo al caminante
que no descansa
y surca
los senderos de la casa dormida

papá?

una pleglaria silenciosa
que la luna
traiga al loco
para calmar la noche

papá?

de la nada aparece
enciende la luz
un nuevo sol
las sombras se disuelven
y vuelve mi valentía
a entonar el mantra secreto

papá
papá mirame
cuando me veas
dormido
apagá la luz
y cerrá la puerta

sus ojos
de fiera solitaria
para mí desconocidos
asienten
buenas noches
se van me llevan
en un suspiro
al nuevo día.





Jorge D'Alessandro: nació en San Martín, Bs.As. en 1977.
Realizó talleres de poesía con Fernando Molle, Osvaldo Bossi y más recientemente con Paula Jiménez España. Textos suyos aparecen en la antología "Mirad al Cielo! Los renos caen ardiendo!" seleccionada por Irene Gruss y Guillermo Piro de la editorial Clase Turista. Formó parte del grupo de poesía "Papeles Blancos" y actualmente se encuentra trabajando en su primer libro "Hijo del Aire".




poesia argentina

Ilustración: Juan Christensen




Cerca y lejos de casa, por Pablo Natale

Las primeras novelas de John Banville que leí tenían como personaje principal a un narrador obsesionado con encontrar orden en el caos, una justificación matemática y geométrica de la que dependiera todo. Los narradores de Banville vagaban por el mundo transtornados (como si los objetos y las personas y los actos golpearan contra ellos y los desestabilizaran) y tenían una percepción fascinada, melancólica, altiva y aletargada del mundo.

En una de esas novelas hay una escena magnífica en la que el narrador (que está estudiando la vida de Newton) es invitado a una cena, y hay un niño dando vueltas por ahí mientras todos comen y toman, y alguien se levanta a tocar el piano y otro pelea con su esposa en el medio de la cena, y en un momento el narrador mira al niño y dice todo lo que se puede decir y más: “el camioncito se derrumbó beodamente”.

Los poemas de Jorge D`Alessandro parecen haber bebido de los narradores de Banville: comparten su mirada, su distancia, y su ensoñación. D´Alessandro nos entrega una sucesión de poemas protagonizados por un niño, un ser menor que parece embrujado por el ritmo con el que habla (de a versos, como si estuviera hipando) y por la atmósfera de fábula que lo guía y lo posee: el padre bajo la lluvia, de pronto transformado en pez; la madre que, al ser espiada, se transforma en un fantasma sobre un dragón; una pelea entre los padres contemplada como un remolino, un desastre natural: ”Acá no hay cuento / ni nadie que lo lea / y con el sol se fue / el coraje del día”, dice ese niño. “Me encierro / en mi crisálida de sábanas”, leemos inmediatamente después. “Me hice pluma / caí / lento en el lugar vacío / a la derecha de la cama / el rosario / reptaba entre sus dedos”.

Son poemas de familia en los que el enfrentamiento entre el niño y el mundo (entre el orden y el caos, entre los desastres naturales y la resignación de todos los días) tiene lugar en el lenguaje, el último hogar de las cosas, y donde el miedo y la alegría, la tranquilidad y la desesperación, parecen estar unidos bajo una misma palabra. Al final, las voces de los mayores empiezan a ocupar su espacio y sus voces se multiplican y ocupan el poema. El niño va creciendo o despertando: se cae de la cama, como en el Little Nemo de Winsor McCay, pierde el hilo del que estaba colgado, regresa a casa. Aunque no está claro si se puede regresar o no. 

“Mi marcha constante me aleja / del interior de esta casa”, dice entonces una voz.

Pablo Natale, Ruta interestatal Córdoba-Rosario, 1982.